{"id":1622,"date":"2020-10-20T10:56:19","date_gmt":"2020-10-20T08:56:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.nilbrullet.com\/?p=1622"},"modified":"2020-10-20T10:56:20","modified_gmt":"2020-10-20T08:56:20","slug":"por-fin-en-casa-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.nilbrullet.com\/en\/por-fin-en-casa-2\/","title":{"rendered":"Por fin en casa"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<h6 lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\">Texto escrito en 2016, <em>no publicado.<\/em><\/h6>\n<h3 lang=\"es-ES\"><b>Por fin en casa<\/b><\/h3>\n<p>[\/vc_column_text]<div class=\"qodef-separator-holder clearfix  qodef-separator-left\">\n\t<div class=\"qodef-separator\" style=\"border-color: #848484;width: 500px;border-bottom-width: 1,5px;margin-top: 25px;margin-bottom: 25px\"><\/div>\n<\/div>\n[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]<i>Esta parece ser una buena soluci\u00f3n, s\u00ed. Si cambio las escaleras de sitio entonces el pasillo es m\u00e1s peque\u00f1o y no pierdo tanto espacio. Aunque entonces la profundidad del edificio es muy poca. Mierda estoy jodido. Y si alargo las viviendas, igual&#8230; \u201cS\u00ed, s\u00ed se\u00f1or Garrigosa ya le he dicho que trato de hacer lo que puedo aunque tiene que comprender que con la crisis el estudio va muy mal, &#8230;, le prometo que el pr\u00f3ximo mes le pago todo lo que le debo, se lo juro\u201d. Mierda estoy jodido. Y adem\u00e1s lo que le debo a la secretaria, joder<\/i> <i>\u00bfQu\u00e9 le paso a esto?<\/i> A ver como funciona: No puedo abrir porque no puedo meter la llave en la cerradura puesto que hay un alambre que me lo impide. Si quito el alambre entonces podr\u00e9 poner la llave y abrir. <i>Bueno, por fin en casa&#8230;<\/i><\/p>\n<p><i>Reduzco la velocidad. Apreto el freno. Leve giro a la izquierda. Freno hasta que la moto se para. Bajo. Pongo el caballete. Camino hasta la puerta de la finca. Mierda el puto casero. Sin parar le hablo. Me dirijo r\u00e1pido al ascensor. Abro la puerta del ascensor. Entro dentro. Salvado. Vuelvo a abrir la puerta. Salgo. Pongo la llave en el cerradura. No entra.<\/i> A ver como funciona: No puedo abrir porque no puedo meter la llave en la cerradura puesto que hay un alambre que me lo impide. Si quito el alambre entonces podr\u00e9 poner la llave y abrir. <i>Bueno, por fin en casa&#8230;<\/i><\/p>\n<p><i>El d\u00eda es caluroso. El ambiente es opresivo. La brisa me lo hace tolerable. Sentado sobre un asiento c\u00f3modo. Caminado es otra cosa, el sudor va ganando terreno. La camiseta se empapa. Los \u00e1rboles propician sombra. Una vez dentro. Aire se\u00f1orial y fr\u00edo (m\u00e1rmol recubre las paredes). R\u00e1pido hay que huir. Sensaci\u00f3n opresiva, claustrofobia en el ascensor. Atm\u00f3sfera m\u00e1s humana, la madera me acoge.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Ostia no va.<\/i> A ver como funciona: No puedo abrir porque no puedo meter la llave en la cerradura puesto que hay un alambre que me lo impide. Si quito el alambre entonces podr\u00e9 poner la llave y abrir. <i>Bueno, por fin en casa&#8230;<\/i>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=&#8221;2\/5&#8243;][vc_column_text css=&#8221;.vc_custom_1599745885140{border-top-width: 0px !important;border-right-width: 0px !important;border-bottom-width: 0px !important;padding-top: 5px !important;padding-right: 30px !important;padding-bottom: 10px !important;border-right-style: solid !important;border-top-style: solid !important;border-bottom-style: solid !important;}&#8221;]<\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">&#8220;Es en el momento en el que se nos genera un problema, cuando nos paramos y estudiamos como es aquello que nos rodea, de lo contrario restamos absortos en nuestros quehaceres y cavilaciones.<em>\u201d<\/em><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=&#8221;3\/5&#8243;][vc_column_text]Tres formas de explicar la experiencia que hoy he tenido en el corto tramo que me lleva desde mi moto hasta mi casa. Tres formas diferentes aunque complementarias, que constituyen explicaciones separadas pero que nos remiten a una \u00fanica experiencia. En ellas hay varios rasgos comunes. Todas ellas hablan de lo que le ocurre a un sujeto, de lo que le pasa en el sentido de lo que hace: un flujo de acci\u00f3n que conduce de un momento a otro, y a otro, y a otro&#8230; hasta que la cerradura se estropea. En este punto todo se para. De repente, el sujeto abandona sus pensamientos y se vuelca por completo en arreglar la cerradura. Es en el momento en el que se nos genera un problema, cuando nos paramos y estudiamos como es aquello que nos rodea, de lo contrario restamos absortos en nuestros quehaceres y cavilaciones. En otras palabras, en mi vida cotidiana yo no percibo la cerradura de mi puerta como una cerradura met\u00e1lica que funciona con un determinado juego de encajes sino que simplemente me limito a abrir la puerta girando la llave, sintiendo, d\u00eda a d\u00eda, su caracter\u00edstico tacto met\u00e1lico, record\u00e1ndolo como una acci\u00f3n cotidiana m\u00e1s que me permite acceder a mi casa. Pero hoy, todo ha cambiado, la cerradura no funcionaba bien, y por eso ha ocurrido algo extra\u00f1o, algo que no ocurre habitualmente: me he puesto a analizarla tratando de entender su funcionamiento, he logrado arreglar el mecanismo y entrar en casa.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Nos damos cuenta pues, de una distinci\u00f3n fundamental en nuestra experiencia: una cosa es el flujo continuo de pensamientos y acciones que nos conducen, lo que podr\u00edamos llamar <b>habitar,<\/b> y otra muy distinta es la interrupci\u00f3n de este flujo que nos lleva a estudiar detenidamente los objetos que nos rodean, actitud que podemos llamar<b> teorizar<\/b>. Son dos formas distintas de relacionarnos con lo que nos sale al paso.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>El <b>habitar<\/b> es lo m\u00e1s cotidiano, lo m\u00e1s habitual. En \u00e9l estamos como colmados por los pensamientos, sensaciones y emociones que nos asaltan. Nos sentimos constantemente ocupados por nuestros quehaceres. Es como si en cierto modo, cuid\u00e1ramos de todo aquello que nos sale al paso recre\u00e1ndonos en las impresiones y cavilaciones que nos provoca. Cuando nos encontramos inmersos en \u00e9l estamos saturados, permanentemente requeridos. El problema es que como el habitar es lo que habitualmente nos acontece, con frecuencia no le prestamos atenci\u00f3n, ni nos fijamos en que principios lo rigen. Por eso nos cuesta tanto trabajo describirlo y debemos recurrir a distintos puntos de vista para tratar de captar su complejidad, como<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>he hecho en las tres narraciones con las que empieza este texto.<\/p>\n<p>Por el contrario el <b>teorizar<\/b> es excepcional y nos permite analizar en qu\u00e9 consiste lo que nos rodea. En nuestro ejemplo nos revelaba como funcionaba una cerradura, o mejor dicho, qu\u00e9 imped\u00eda su normal funcionamiento. De hecho, el teorizar nos permite resolver todo tipo de problemas: desde arreglar la bombilla que se ha fundido hasta reflexionar sobre como podemos construir un techo a base de madera y barro para resguardarnos de la lluvia.<\/p>\n<p>Dada esta distinci\u00f3n podr\u00edamos hacernos una pregunta: \u00bfen qu\u00e9 parte se encuentra la arquitectura? \u00bfForma parte del habitar o del teorizar? Por un lado es evidente que la mayor\u00eda de personas no reflexionan nunca sobre arquitectura, nunca se han puesto a analizar un edificio, nunca han pensado en una distribuci\u00f3n, ni en las proporciones de su cuarto de ba\u00f1o. Simplemente <b>habitan<\/b>. En este sentido la arquitectura formar\u00eda claramente parte del habitar. Por otro lado, para nosotros, los arquitectos, es fundamental la reflexi\u00f3n y el an\u00e1lisis de los objetos arquitect\u00f3nicos para entender como funcionan, como operan. En este sentido la arquitectura, para los arquitectos, ser\u00eda una actividad claramente te\u00f3rica. Aunque, es una actividad te\u00f3rica muy peculiar puesto que, si nos fijamos, est\u00e1 preocupada por c\u00f3mo se va a <b>habitar<\/b> aquello que nos disponemos a <b>construir<\/b>. Es decir, cuando el arquitecto <b>teoriza<\/b> lo que hace es imaginar como se van a <b>habitar<\/b> aquellos elementos que va a construir. Dicho a\u00fan de otro modo, el arquitecto tiene un teorizar extra\u00f1o que, digamos, esta enfocado a cuestionar como <b>construir<\/b> objetos para que el <b>habitar<\/b> de los hombres acontezca en condiciones correctas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;1640&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1599662817455{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 40px !important;}&#8221;][vc_column_text css=&#8221;.vc_custom_1599739183624{padding-bottom: 40px !important;}&#8221;]<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #999999;\">Martin Heidegger en el interior de la caba\u00f1a<\/span><\/h6>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]\u00bfQu\u00e9 significa exactamente esto de que el habitar acontezca en condiciones correctas? Cuando reflexion\u00e1bamos sobre el habitar nos d\u00e1bamos cuenta de que lo esencial en \u00e9l es ese estar constantemente solicitado por pensamientos y emociones como si las cosas que nos van apareciendo nos exigieran que <b>cuid\u00e1ramos <\/b>de ellas, que las tom\u00e1ramos en consideraci\u00f3n. Esto causa un cierto estr\u00e9s en la conciencia humana a la que no se le concede ni un solo segundo de descanso. Aunque, si nos fiamos de la(s) experiencia(s) que he narrado al principio del art\u00edculo hay algo que causa un ligero alivio en nuestro habitar: el momento en que, por fin, llegamos a <b>casa<\/b>.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En efecto, entrar en casa es como entrar en un territorio protegido donde aunque los pensamientos y sensaciones nos siguen persiguiendo, hay algo de tranquilizante. Una especie de refugio que, como el calor que una madre proporciona a su hija al tomarla en brazos, nos arropa, nos da cobijo, nos cuida.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En casa se produce una cierta inversi\u00f3n dentro de la l\u00f3gica del <b>habitar<\/b>: al fin nos encontramos con un objeto (la casa) que <b>no requiere de nuestro cuidado<\/b> <b>y atenci\u00f3n<\/b> sino que <b>nos cuida a nosotros<\/b>. Mientras restamos fuera de casa todas las cosas que nos salen al encuentro nos perturban, nos requieren, nos ocupan. Estando en casa somos capaces de tomar una cierta distancia respecto a este mundo exterior que nos atosiga, tomar una perspectiva m\u00e1s general donde nuestros quehaceres pierden importancia y podemos pasar revista, tumbados en el sof\u00e1, a todo aquello que hemos hecho, dicho o pensado durante el d\u00eda.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Es en casa donde precisamente aquello en que se basa nuestro habitar se nos hace presente. Es como si, al estar nosotros cuidados (por la casa) nos di\u00e9ramos cuenta de cuan involucrados y estresados estamos en el cuidado de los seres que nos rodean. No es que estando en casa toda preocupaci\u00f3n desaparezca (solo algunos <i>yoguis<\/i> consiguen tener la mente en blanco en ciertos estados de meditaci\u00f3n) pero al ser capaces de tomar cierta distancia,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>los pensamientos y sensaciones que nos atosigan son vistos desde fuera (de modo casi inconsciente) como el proceso al que estamos destinados, y as\u00ed logramos restarles importancia. Nuestra concentraci\u00f3n se diluye y ya no estamos cruzando-el-vest\u00edbulo-a-la-vez-que-nos-escaqueamos-del-casero-contandole-alguna-excusa sino que encontramos cierta paz en distanciarnos de este estresante periplo que constituye nuestra vida cotidiana. En casa, nos liberamos de la tiran\u00eda de nuestro habitar d\u00e1ndonos cuenta de ella. Habitamos aut\u00e9nticamente solo si nos damos cuenta de aquello que constituye nuestro habitar. Solo las construcciones capaces de posibilitar este habitar aut\u00e9ntico ser\u00e1n casas donde el habitar acontezca en condiciones correctas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En algo de todo esto estar\u00eda pensando el filosofo alem\u00e1n Martin Heidegger cuando en su famosa conferencia <i>Construir, habitar, pensar<\/i> reflexiona sobre la relaci\u00f3n entre el construir y el habitar mostr\u00e1ndonos que el construir aut\u00e9ntico es aqu\u00e9l que se identifica con el habitar en el sentido de que logra construir edificios (casas) capaces de cuidar al hombre. Dice <i>\u201cconstruir es propiamente habitar. El rasgo fundamental del habitar es este cuidar (mirar por). Construir en el sentido de abrigar y cuidar no es ning\u00fan producir. Solo si somos capaces de habitar podemos construir\u201d<\/i>. Y a\u00f1ade que como el habitar es lo cotidiano, lo habitual, tendemos a no prestarle atenci\u00f3n, ocurriendo que <i>\u201cel sentido propio del construir, a saber, el habitar, cae en el olvido\u201d<\/i>.<\/p>\n<p>1951, cuando Heidegger dicta esta conferencia ante un p\u00fablico formado b\u00e1sicamente por arquitectos, es un momento en el que, para solucionar la escasez de vivienda producida por la guerra, el <i>establishment<\/i> pol\u00edtico y arquitect\u00f3nico est\u00e1n promocionando grandes pol\u00edgonos de vivienda basados en los principios del movimiento moderno \u00bfQu\u00e9 es lo que preocupa a Heidegger? Que se constru\u00edan viviendas en las que no sea posible habitar aut\u00e9nticamente, viviendas en las que el hombre no encuentra el cuidado que necesita. Cuando se olvida el habitar se puede caer en el error de proyectar ciudades supermasificadas donde la contaminaci\u00f3n ambiental y el estr\u00e9s<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>traspasan el umbral de la vivienda impidiendo el descanso. Se pueden pensar grandes pol\u00edgonos que no atiendan al cuidado sino a cuestiones meramente econ\u00f3micas: en vez de pensar como la gente va a habitar se discute sobre c\u00f3mo ahorrar costes en el proceso de construcci\u00f3n para ganar la m\u00e1xima cantidad de dinero, y as\u00ed, el sentido propio del construir cae en el olvido. \u00bfPero cuales son las caracter\u00edsticas que, seg\u00fan el fil\u00f3sofo alem\u00e1n, deber\u00eda tener una casa para posibilitar un habitar aut\u00e9ntico?<\/p>\n<p>Heidegger nos invita a analizar la caba\u00f1a en la que \u00e9l vivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os: <i>\u201cpensemos por un momento en una casa de campo en la selva negra que un habitar todav\u00eda rural construy\u00f3 hace 2 siglos (&#8230;). Ha emplazado la casa en la ladera de la monta\u00f1a que est\u00e1 a resguardo del viento, entre las praderas, en la cercan\u00eda de la fuente. Le ha dejado el tejado de tejas de gran alero que con la inclinaci\u00f3n adecuada, sostiene el peso de la nieve y, llegando hasta muy abajo, protege las habitaciones contra las tormentas de las largas noches de invierno. No ha olvidado el rinc\u00f3n para la imagen de nuestro se\u00f1or detr\u00e1s de la mesa comunitaria; ha habilitado en la habitaci\u00f3n los lugares para el nacimiento y el \u201c\u00e1rbol de la muerte\u201d, que es como se llama all\u00ed al ata\u00fad; y as\u00ed, bajo el tejado, a las distintas etapas de la vida les ha marcado de antemano la impronta de su paso por el tiempo. Un oficio que ha surgido \u00e9l mismo del habitar, que necesita adem\u00e1s sus instrumentos y andamios en cuanto a cosas, ha construido la casa de campo.\u201d<\/i>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;1637&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1599662776260{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 40px !important;}&#8221;][vc_column_text css=&#8221;.vc_custom_1599739158673{padding-bottom: 40px !important;}&#8221;]<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #999999;\">Adam Sharr \u00a0&#8211; Maqueta de la Caba\u00f1a de Heidegger en la Selva Negra<\/span><\/h6>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Sin duda el rasgo fundamental de la casa heideggeriana ser\u00e1 la diferenciaci\u00f3n entre interior y exterior, y m\u00e1s concretamente entre lo p\u00fablico y lo privado. Es b\u00e1sico, como hemos visto, que al entrar en casa uno se sienta liberado de la nerviosa vida p\u00fablica exterior, solo as\u00ed la casa ser\u00e1 capaz de cuidar al hombre promoviendo un habitar aut\u00e9ntico. As\u00ed pues, lo m\u00e1s importante de la casa ser\u00e1 su per\u00edmetro: la piel que la rodee habr\u00e1 de ser lo suficientemente contundente para aislarla de las amenazas exteriores. El punto cr\u00edtico ser\u00e1 la puerta de entrada, acceso al \u00e1mbito propio de la casa y que deber\u00e1 proporcionar una experiencia a la altura del tr\u00e1nsito que se va a realizar. Una puerta gruesa, pesada, con la suficiente presencia como para alertarnos que vamos a traspasar al sagrado territorio de lo privado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n est\u00e1 a las ant\u00edpodas del modelo de la casa Farnsworth de Mies que busca una disoluci\u00f3n de las fronteras de la casa pretendiendo una fusi\u00f3n con la naturaleza. Para Heidegger, la naturaleza (y en particular la pseudonaturaleza que es la ciudad) representa lo desconocido, lo amenazante y por lo tanto en ning\u00fan caso puede ser incorporada en el territorio dom\u00e9stico. En este sentido el fil\u00f3sofo alem\u00e1n desprecia la cl\u00e1sica concepci\u00f3n de la arquitectura moderna (y de la modernidad en general) que concibe la naturaleza como algo dominable, como algo que se puede controlar y moldear al gusto de los humanos. \u201cLos mortales habitan en la medida que salvan la tierra (&#8230;): Salvar la tierra es m\u00e1s que explotarla o incluso estragarla.\u201d<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Esto implica un rechazo de plano a toda arquitectura incapaz de escuchar las fuerzas naturales. Anticip\u00e1ndose a los modernos movimientos ecologistas de la actualidad, Heidegger hace un llamamiento a no considerar la naturaleza desde el punto de vista de la explotaci\u00f3n. Hace falta una arquitectura sostenible energ\u00e9ticamente, tanto en sus procesos constructivos como en los requerimientos energ\u00e9ticos de las propias viviendas. Pero no se trata de buscar una forma m\u00e1s \u00f3ptima de explotar la naturaleza (lo que parecen defender muchos de loa actuales discursos sobre la sostenibilidad) sino plantear la construcci\u00f3n desde el respeto al propio proceder natural. Una arquitectura atenta a la naturaleza que lejos de tratar de hacerle competencia reconozca la misteriosa superioridad que emana de ella.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_column_text]El interior de la casa heideggeriana ser\u00e1, como hemos visto, el terreno de lo privado. Por lo tanto, se nos hace dif\u00edcil pensar en la gradaci\u00f3n t\u00edpicamente burguesa de un espacio \u00edntimo frente a un espacio con un car\u00e1cter m\u00e1s p\u00fablico o social. La radicalidad de la distinci\u00f3n p\u00fablico-privado que introduce Heidegger nos hace pensar el interior de la casa como unidad indivisible. Ser\u00e1 una casa volcada hacia dentro, organizada entorno a una estancia central -que contendr\u00e1 su correspondiente hogar, lugar para la reuni\u00f3n familiar, alrededor del cual se colocaran distintas c\u00e9lulas elementales. Ser\u00e1 una casa peque\u00f1a, adaptada al habitar humano, alejada de cualquier pomposidad pretenciosa. En casa no nos hace falta figurar como lo hacemos en la vida p\u00fablica, no representamos nada sino que nos encontramos a nosotros mismos, habitando aut\u00e9nticamente. En esta l\u00ednea, el mobiliario ser\u00e1 discreto, ajustado a la pura funcionalidad que requiere el habitar, para impedir que nos distraigamos con decoraciones excesivas.[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=&#8221;1\/2&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: right;\">&#8220;Esto implica un rechazo de plano a toda arquitectura incapaz de escuchar las fuerzas naturales. Anticip\u00e1ndose a los modernos movimientos ecologistas de la actualidad, Heidegger hace un llamamiento a no considerar la naturaleza desde el punto de vista de la explotaci\u00f3n.&#8221;<\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Adem\u00e1s, se evitar\u00e1 cualquier intromisi\u00f3n de avances t\u00e9cnicos que pudieren perturbar la paz interior. El discurso contra la t\u00e9cnica moderna ser\u00e1 una de las principales tesis del pensamiento heideggeriano. El rechazo a considerar la naturaleza desde el punto de vista de la explotaci\u00f3n saldr\u00e1 precisamente de su desprecio a la sociedad t\u00e9cnica actual. Para Heidegger, lo nocivo de la t\u00e9cnica moderna es que, al contrario de la t\u00e9cnica griega, no escucha la naturaleza sino que la provoca para que le entregue la energ\u00eda que requieren sus equipos para funcionar. La t\u00e9cnica actual se impone al orden natural, somete a la naturaleza a un orden prefijado que la aparta de su ritmo. Y eso, claro est\u00e1, tiene una importancia capital en nuestro habitar: la forma en que nosotros nos relacionaremos con los objetos t\u00e9cnicos actuales ser\u00e1 violenta en el sentido que les exigiremos que nos sirvan de forma inmediata, no seg\u00fan los ritmos pausados de lo natural sino seg\u00fan el tiempo acelerado de nuestras sociedades contempor\u00e1neas. Pensemos, a modo de ejemplo, la indignaci\u00f3n que nos embaraga cuando nuestra impresora no funciona. No aceptamos que los objetos nos fallen, les exigimos respuestas \u00f3ptimas en lapsus de tiempo rapid\u00edsimos. As\u00ed pues vemos como, otra vez en virtud de la paz interior, Heidegger propone una casa sin objetos t\u00e9cnicos, o al menos, una casa en la que estos no jueguen un papel relevante.[\/vc_column_text][vc_column_text]De entre todos los artilugios t\u00e9cnicos los que causan una mayor perturbaci\u00f3n al fil\u00f3sofo alem\u00e1n son aquellos relacionados con la comunicaci\u00f3n. Me gustar\u00eda ver la cara que pondr\u00eda Heidegger al descubrir como los casas actuales han sido textualmente tomadas por todo tipo de mecansimos que nos aseguran una comunicaci\u00f3n con el exterior. Internet, tel\u00e9fono, televisi\u00f3n, como si no tuvieramos suficiente informaci\u00f3n en nuestra vida p\u00fablica, nos rodeamos tambi\u00e9n en casa de todo tipo de aparatos que nos atosigan con sus not\u00edcias, sus \u201ctiene un mensaje nuevo en su correo hotmail\u201d y las inoportunas llamadas para decirte que ma\u00f1ana tienes que estar a las 7 en la oficina. Realmente, si Heidegger se levantara alucinar\u00eda en lo poco que queda de su ideal de casa como espacio privado que nos protege de las intrusiones del mundo exterior.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n heideggeriana ha sido, directa o indirectamente, muy influyente en el panorama arquitect\u00f3nico desde finales de los sesenta hasta fechas recientes dando lugar a una cr\u00edtica profunda de los principios m\u00e1s ortodoxos de la arquietcura moderna. Con todo, lo que Heidegger nos plantea es que la casa sea un lugar que nos cuide, un lugar que nos proteja del barullo exterior, un lugar lleno de <b>memorias<\/b> de paz y felicidad, un lugar que nos <b>remita al pasado<\/b> en cuanto a espacio de estabilidad y tranquilidad, un lugar en el que podamos decir: <b>por fin en casa<\/b>.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;1631&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1599662655813{padding-top: 40px !important;padding-bottom: 40px !important;}&#8221;][vc_column_text css=&#8221;.vc_custom_1599739122028{padding-bottom: 40px !important;}&#8221;]<\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #999999;\">Martin Heidegger a la puerta de su caba\u00f1a<\/span><\/h6>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"qodef-separator-holder clearfix  qodef-separator-center qodef-separator-full-width\">\n\t<div class=\"qodef-separator\" style=\"border-color: #a0a0a0;border-style: solid;border-bottom-width: 1px\"><\/div>\n<\/div>\n[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]<\/p>\n<h6>Fotograf\u00edas<\/h6>\n<h6>Portada.- Desconocido &#8216;Vista de la Caba\u00f1a de Martin Heidegger en la Selva Negra&#8217;<\/h6>\n<h6>1.- Digne Meller-Marcovicz. &#8211; &#8216;Martin Heidegger en el interior de la caba\u00f1a&#8217;<\/h6>\n<h6>2.-\u00a0Adam Sharr &#8216;Maqueta de la Caba\u00f1a de Heidegger en la Selva Negra&#8217;<\/h6>\n<h6>3.-\u00a0Digne Meller-Marcovicz. &#8211; &#8216;Martin Heidegger a la puerta de su caba\u00f1a&#8217;<\/h6>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lorem Ipsum is simply dummy text of the printing and typesetting industry&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1634,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-1622","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v23.7 - 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